quarta-feira, 10 de junho de 2009


Empezamos este blog ya con la nuestra foto de despedida. Ya hace casi 4 meses que tratamos de vivir como argentinos. Todavía decimos estupideces, hablamos cada una con su tonada y usamos siempre que es necesario y conveniente excusa de `Perdon somos extranjeras`. En un mes regresamos. Va a ser chistoso volver al mundo real :)

Un tiempo no muy lejano

Hoy sé que fue una suerte que yo haya nacido en una ciudad (más) chica. Bueno, para empezar, nací en Patos de Minas, ciudad que actualmente tiene 150.000 habitantes, que está ubicada en la provincia de Minas Gerais, más precisamente en el Triângulo Mineiro y donde viví hasta los 16 años.
Allá pude jugar en las calles, tener vecinos, convivir más con mis primos y mi familia. La principal fuente económica de la ciudad es la agricultura y la ganadería. Mis abuelos, por supuesto, tienen haciendas y trabajan en ellas hasta hoy.
Siempre pasaba mis vacaciones de verano e invierno en el campo, donde jugaba con libertad y mis primos y yo hacíamos lo que queríamos con mi abuela. Comíamos de todo y todo el día también. Andábamos a caballos, ayudábamos a mi abuelo a ordeñar las vacas y estaba la gran parte del tiempo sucia.
Mis primos que vivían en ciudades grandes sufrían con nuestros chistes. (Llamábamos a ellos) Los llamábamos “chicos de departamento”. Los pobres siempre caían de los caballos, sentían mil alergias con insectos y con frecuencia estaban enfermos. Ellos llegaban a la casa de mi abuela y ella les sacaba los zapatos, los ponía en la tierra para que ellos sintiesen una tal energía que hasta hoy no sé si existía en realidad.
Aparte de eso, ellos siempre ganaban en los juegos electrónicos. Eran muy buenos y para vengarse de nosotros no nos enseñaban nada de lo que ellos sabían hacer. Nosotros con rabia, decíamos que era obvio que fuesen buenos con los videojuegos, pues era lo único que hacían en su casa.
En mi ciudad, aparte de los amigos de mi (calle) cuadra, mi abuela tenía una casa muy cerca de donde vivíamos y pasaba mucho tiempo con ella. Hacía clases de ballet, natación, e inglés. Con el ballet seguí hasta los 16 cuando tuve que cambiar de ciudad para estudiar en una escuela mejor.
Tuve una infancia muy sencilla y normal como casi todos mis amigos. Una (tiempo) época tranquila, de mucho contacto con la naturaleza y con las personas. Algo que hoy los chicos infelizmente no pueden disfrutar por otros diversos factores, lo que para mí es una pena.

Mi hoy - Dani

Danielle Carolina de Queiroz, 21 años, brasileña, soltera y con poca experiencia de vida en comparación con mis padres a la misma edad. Creo que así puedo empezar mi presentación.

Me encanta la vida afuera. No hay nada que me ponga de mejor humor que despertarme y mirar el sol y el cielo azul por la mañana. Trato de tener una vida saludable, me gusta comer bien y hacer deportes en general. Me gusta viajar y conocer lugares muy distintos. Creo que aceptar las diferencias nos hace personas mejores. La música, el teatro y la danza me renuevan.

No soy la persona más religiosa del mundo, pero busco en algún lugar una fuerza positiva que me de esperanza y ganas de hacer las cosas de forma diferente. Para mí es un Dios, otros lo llaman de distintos nombres, pero lo más importante es que eso cambie el modo de ver el mundo.

En Brasil estudio periodismo. Acá hago algunas materias correspondientes a Comunicación Audiovisual. Decidí estudiar esta carrera, por el encantamiento que siento por las personas y sus historias. Es increíble como tenemos la capacidad de cambiar todo. Me gusta muchísimo observar como somos creadores de nuestra vida. Podemos casi todo. Cambiamos de deseos todo el tiempo y somos tan distintos unos de los otros.

Escribir me hace bien. Siento una energía muy fuerte adentro mío y a veces la mejor manera de canalizarla es escribiendo. Trato de tranquilizar mi inquietud a través de mis palabras. Es obvio que en español todo se vuelve más difícil. Es extraño como perdemos un poco nuestra personalidad en otra lengua. No hay como expresarte 100% como quieres, siempre si pierde algo en las “traducciones”.

Vivir en Argentina estos cinco meses es/fue descubrir una nueva cultura, conocer personas, hablar otra lengua y poner a prueba mis límites. Es buscar más que conocimiento académico, darme la oportunidad de conocerme mejor también. La única crítica que hago: el tiempo es muy corto. Vuelvo a Brasil ahora (en un rato) dentro de poco sintiendo que todavía falta algo por vivir acá.

La Holly


Cuando yo era niña, pasaba la mayoría de mis días afuera con mis tres hermanas. Me encantaba la naturaleza, y por suerte viví en una casa con un jardín grandísimo. Teníamos un arroyo en el jardín, y jugábamos casi todos los días en el agua. Trepábamos a los árboles, construíamos juguetes de ramas y hojas, y corríamos alrededor de la casa. Fingíamos que éramos animales en el bosque, hadas sin alas o piratas perdidas en el mar. También, me gustaba en gran cantidad leer en gran cantidad y ayudar a mi mamá en la huerta y la cocina. No tuve muchos amigos porque pasaba todo mi tiempo con mis hermanas.

Mi adolescencia me influyó mucho. Creo que mis años sin televisión y video juegos generaron muchos de mis intereses ahora. No tengo televisión, ni interés en verla. Todavía me encanta leer, aprender y escribir historias. Paso mucho tiempo afuera en la naturaleza. Me gusta pasar tiempo en las montañas, nadar en los lagos, trepar árboles, trabajar en mi huerta y caminar alrededor de la ciudad. Mis mejores amigas todavía incluyen mis hermanas, pero también tengo muchos amigos de todo el mundo.

segunda-feira, 8 de junho de 2009


Así empezamos nuestro blog.
Esta es una foto de una parte del grupo que está ahora en Cordoba.
Hace parte de una de las actividades más importantes que hacemos acá. Es verdad, el vino argentino es muy bueno y además que eso es barato (un detalle muy significativo llevando en cuenta nuestra condición de estudiantes. Más adelante también no nos olvidaremos de la carne y otras mucha cositas que nos encantan en nuestros hermanos.